martes, 3 de enero de 2012

De remotione autem huius o de porque no podemos ser


Desde los antiguos griegos, hasta la actualidad, los problemas en torno al Ser han sido fuente viva de discusiones entre los filósofos; pues las definiciones que se han propuesto, no llenan el total de la palabra, o el significado que debiera de tener.
El problema de la existencia del Ser, se deriva de nuestro concepto de realidad; para la mala fortuna de aquel que quiera definir al Ser, es que las realidades varían de persona a persona y de filosofo a filósofo, ejemplo clarísimo es Parménides que afirma que: "el Ser es, el no ser no es"; fundando todo esto claro en que el ser siempre es uno e inmutable. No nace ni desaparece. Siempre “es”.
Parménides le atribuye a la categoría del ser una naturaleza única, inmutable, increada e indestructible, inmóvil, eterna e infinita, por lo que las transformaciones de la naturaleza, vienen siendo puras ilusiones de los sentidos. En conclusión el cambio no existe.
Pero en primer lugar, el ser no puede ser siempre; el ser debe de tener un origen, nada puede salir de la nada. A menos que se rija bajo el principio cartesiano de: “pienso luego existo”; lo que nos lleva a un callejón sin salida, pues este principio cartesiano es egocentrista. Pues si suponemos que si pensamos, tenemos una noción de este mundo y de nuestra existencia; pero si no pensamos, aun así podemos seguir teniendo noción de nuestra existencia, pues otro sujeto nos puede ver como cosa en sí, y al pensarnos nos da sentido de existencia.
El ser tiene que existir para poder tener las características mencionadas por Parménides. Supongamos que existe el ser, ya sea porque tiene propio conocimiento de su existencia o alguien más le está dando el sentido de existencia al pensarlo.
Un ser tiene que ser eterno e inmutable, si es eterno tiene que tener conocimiento de todo lo que está en su entorno, y profundidad en detalles de su mundo; pero está claro desde Platón, que el conocimiento o la idea absoluta es difícil de conseguir, pues el conocimiento para que adquiera el carácter de verdadero, tiene que ser universal. Sino es universal, no puede ser conocimiento, pues no es lo mismo el ser que nace en Oriente con sus verdades, al ser que surge en Occidente o al que es originario de Latinoamérica.


Ahora que el conocimiento para que adquiera tal categoría, tiene que ser universal; si tal juicio es acertado, un argumento que sea falso pero es universal, es un tipo de conocimiento, pues en su falsedad es totalmente aceptado. No por el hecho de ser conductor de la verdad, sino simplemente por ser universal, tal es el juicio que se le da al conocimiento hoy día para que sea considerado verdad.
Tampoco puede ser inmóvil, pues en el afán de la búsqueda del conocimiento no puede estar estático a que llegue por sí mismo; el engrandecimiento de la mente y de lo adquirido por medio de la razón solo puede ser producto de un espíritu inquieto y deseoso de investigar su mundo.
Pero aquí  interviene Heráclito, pues el reconoce la idea de Parménides, pero además descubre que el ser quiere saber; también reconoce que la inteligencia humana tiene un límite y conocer todo nuca sería posible; ser uno con el todo, el uno tiene una capacidad, el todo no tiene  límites, aunque la sociedad también es un uno con el todo, uno es el sujeto, y el todo es el conjunto poblacional al que une cierta característica.
No veamos al uno con el todo, del lado social, sino del epistemológico; ser uno con el todo es una conexión profunda en la cual, el conocimiento forma parte del ser como cosa natural y no como algo adquirido. Una conexión cuasi mística tendría que desarrollar el ser para entender el cosmos; los misterios que nos abruman, se solucionarían con un entendimiento total universal, lamentablemente a lo largo de la historia de la humanidad, las verdades se han dogmatizado y al hacerlo pierden el carácter creativo y rítmico que les permite críticas en pos de desarrollarse y servirle al ser como guía.
Aristóteles al hablar del ser, añade dos características que resultan más favorables para la explicación del ser o para entender cómo llegar a ser ser.
Aristóteles dijo: “el ser tanto como es múltiple y uno, es contradictorio e idéntico, es móvil pero permanece…”; al decir que el ser es múltiple y uno retoma la idea de Heráclito. Algo que es contradictorio e idéntico resulta ser lo mejor que puede pasar en este mundo, pues un ser idéntico tiene una personalidad, una forma de pensar y de sentir; sería un ser monótono, tal vez si tendría curiosidad sobre su mundo pero solamente sobre el área que le interesaría.
La búsqueda de un conocimiento desde una sola área (humanística o científica)  es un grave error, pues la ciencia no puede vivir tan alejada de las humanidades y viceversa. Además las ciencias al tener verdades dogmatizadas pues usan un método, no permiten crear métodos y activar la creatividad para resolver las preguntas que tienen un sinfín de respuestas, el dogma es lo más dañino que puede haber.
Pero las humanidades sin la ciencia, no pueden estar más allá de las reflexiones, pues las experimentaciones son imposibles, un fenómeno social o filosófico solo una vez se da, para que se repita para su comprobación, pero si crea diferentes métodos mañosos (pues son a conveniencia del que filosofe) para llegar a la respuesta deseada.
Una unificación  de la ciencia con las humanidades sería lo ideal pues daría el carácter creativo a la ciencia y el carácter de las comprobaciones a las humanidades. Esto ya se ha intentado o más bien se trató de hacer, y fue nada más ni nada menos que Rene Descartes, que dio método para llegar al conocimiento, pero el método que propone resulto no ser funcional, pues las ideas o inquietudes no se pueden someter a reglas simplemente por ser algo que está más allá de nuestro alcance y no podemos palpar.
La parte de “móvil pero permanece” se entiende como la tesis de la trascendencia; no la trascendencia a otro plano, ni a otro mundo, sino la trascendencia de la mente creativa y del espíritu libre.
La mente creativa no es nada más ni nada menos, que aquella que reconoce que no puede conocer todo en este mundo. Que su conocimiento está limitado, que las verdades suelen ser falsas si no son científicas; teniendo en consideración la imposibilidad del conocimiento absoluto, la mente creativa no se mortifica ni se cierra la oportunidad de atreverse a conocer su mundo, lucha por conocer, pero no de la manera convencional o dogmática de las ciencias que es conocimiento a profundidad. Sino entendiendo las cosas con preguntas como: ¿por qué es cómo es?,  ¿por qué está ahí?; no  entendiendo el “¿por qué está ahí?” como la causa primera, simplemente veámoslo como la búsqueda de su utilidad en beneficio de las personas; ya que el andar buscando orígenes a las cosas es una discusión muy complicada.
La mente creativa se adapta a su entorno, o adapta su entorno a su beneficio. Al adaptarse a su entorno se vuelve un uno con el todo, es ella con su entorno, ella cuida a su entorno y el entorno ofrece lo necesario para sobrevivir; al tener esta relación, aquí puedo afirmar que un uno con el todo epistemológico es posible, pues la mente creativa conoce su entorno, sabe que puede comer y que no, tiene conciencia de que debe de cuidarlo para poder seguir viviendo de él. Comparte con  los animales el espacio, sin perturbaciones de uno a otro, pues no hay necesidad de violencia cuando se procura cuidar al entorno en pos de sobrevivir, así se afirma que los primeros humanos tenían la cualidad de la mente brillante pues su relación con el entorno era pacífica y bienintencionada, sin afán de lucro; tenían una conexión espiritual que hacia que respetaran y amaran a su entorno   pues ellos no podían vivir sin él; además de rendirle culto, el culto era lo que funcionaba de puente entre las mentes creativas y aquellas “cosas” que les daban lo que necesitaban para sobrevivir, esto creo una conexión espiritual que era libre de enajenación y hacia que se entendieran mas con la naturaleza de su entorno.
El problema inicio cuando los humanos se dieron cuenta que podían adaptar su entorno a su beneficio, para sacarle más provecho, no para sobrevivir ya, sino por la avaricia que se desato. No es malo adaptar los entornos en pos de un beneficio, el problema es cuando se pierde la conexión espiritual que hacía que se amara y se respetara el entorno, pues se vio que del culto se podía sacar provecho y ya no se hizo  para satisfacer la necesidad espiritual de conexión con la naturaleza, se empezó a hacer con el afán de lucro, ahí empezó la enajenación ya que la relación directa hombre-naturaleza se perdió y dio paso a un intermediario: el chamán o brujo.
Con la adaptación de la naturaleza o entorno en beneficio del hombre, las mentes creativas entraron en un periodo de decadencia, hasta llegar a lo que hoy se practica: la explotación de la naturaleza por el hombre,  no para sobrevivir, sino para llenar la avaricia de los explotadores. Aún quedan pocas mentes creativas, en los rincones más apartados del mundo, con aquella vieja conexión hombre-naturaleza.
El espíritu libre tiene una relación directa con la mente, pues el espíritu impulsa a la mente creativa; el espíritu es indomable (en su estado natural o puro), el espíritu impulsa a las mentes a llevar hazañas increíbles que se considerarían poco cabales hoy día. Un espíritu libre no se ocupa de las críticas del cielo ni las de la tierra, el espíritu busca la manera de beneficiar a su comunidad sin perder la relación naturaleza-hombre. Y no solamente eso, sino a ver más allá de las posibilidades y de las supuestas fronteras de todas las ciencias, es curioso, ingenioso y duro (a la hora de tomar decisiones).
Y que más evidencia de esto del espíritu que aquéllos grandes hombres de la historia que fueron prodigios en sus diferentes ciencias, fueron curiosos, ingeniosos y determinativos en sus decisiones, pues no les importo los obstáculos que se les presentaron cuando intentaron demostrar lo que proponían. Y lo más importante, ellos no necesitaron de intermediarios (chamanes, brujos, curas, rabinos, etc…) para entender a la naturaleza que se les mostraba de diferentes maneras; la naturaleza no tiene la culpa de las interpretaciones, sino la mente de aquel que trata de entenderla, pues los prejuicios y los dogmas están presentes, aquí ya no se hablaría de espíritu libre puro sino contaminado, pues en esencia esto no debería de existir, pero no se puede negar las raíces.
El espíritu libre no entro en decadencia tan rápido como la mente creativa; después de que el hombre adapto la naturaleza a su manera, le importo la trascendencia y como el pensar y reflexionar es difícil, la manera más rápida y fácil es por medio de la guerra;  ese impulso que el espíritu otorga, en vez de ocuparlo para lo que fuera lo ideal, se ocupó para el oficio de la guerra, con la violencia y el odio ganándole terreno a la curiosidad y el ingenio, lograron hacer del hombre un ser que perdió el interés por su entorno, al menos en tratar de conocerlo.
Ese fue el primer cisma del espíritu, el segundo vino después; con la guerra haciendo de las suyas, y el entorno adaptado llego una etapa de la historia que se conoce como esclavismo, ósea la privación de la libertad de unos para servir a otros. El esclavismo hizo que ciertas personas dependieran de otras para satisfacer sus necesidades, esto hizo que el espíritu en los dueños de los esclavos entrara a un periodo de pasividad, pero seguían teniendo al espíritu que solo despertaba cuando sus intereses (de los amos) se veían afectados.
Mientras los esclavos seguían teniendo despierto al espíritu y el ejemplo más claro de lo que este puede hacer está reflejado en la rebelión de Espartaco. Así pues el espíritu en los amos ya no cumplía su misión original, mientras que en los esclavos el espíritu siguió metiendo el ingenio en las mentes, y los resultados de aquella lucha entre amos y esclavo se pueden ver hoy día, pues de los esclavos ha salido los más grandes avances de la humanidad.
No niego la posibilidad de que en  los amos salga el espíritu, ha habido casos en la historia de la humanidad. El problema yace cuando el amo usa el espíritu para explotación de los esclavos, pues el ingenio puede ser usado para la crueldad y eso si es un acto reprochable. Aún sigue rondando el espíritu por ahí, con menos intensidad pero sigue.
Y como ya he expuesto, las características del ser son inalcanzables en una sociedad como la nuestra; podemos tener aproximaciones al ser, pero no sería la esencia pura. Si queremos llegar a él tendríamos que rescatar o resucitar los primitivos  caracteres de las mentes creativas y de los espíritus libres.

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