domingo, 7 de septiembre de 2014

Socrates y los camioneros

Sócrates el gran maestro ateniense vivió una época excepcional sin duda, sus enseñanzas inspiraron a Platón y Aristóteles, cuyo mérito no es nada menos que ser los padres de la civilización occidental, pero, ¿Qué pasaría si Sócrates se encontrase en la ciudad de México o en su área metropolitana?, sin duda sería algo caótico o terrible para él, pero para no hacer un anacronismo enorme y aberrante, pongamos a Sócrates en una situación particular a la que nos hemos sometido todos los habitantes de ésta gran metrópoli, el uso de un camión.

I
Como todos los habitantes de una gran urbe que hemos usado camión alguna vez en nuestra vida, sabemos que cuando estos se llenan en hora pico puede resultar una aventura digna de Indiana Jones usarlos, ir colgado en sus bordes, o apretujado entre la gente, sumándole a eso los gritos insistentes del camionero exigiendo el retroceder para hacer más espacio, como si las leyes de la física se pudieran romper para que dos o más cuerpos ocupasen el mismo espacio.  
Sócrates sin duda sometería a juicio todos estos altercados usando sus tres filtros, el de la Verdad, la Bondad  y la Utilidad; sometiendo a análisis a través de sus filtros que opinaría Sócrates de nuestras experiencias en ese medio de transporte.

II
¿El camionero y la Verdad?, ciertamente esto pudiera parecer bizarro someterlo a dicho análisis, pero por el contrario, ¿nos tenemos que someter al  camión?, si pudiéramos contar los habitantes dela periferia de la ciudad con un medio alterno a los camiones no tendríamos porque someternos a los inclementes cambios de actitud de los camioneros, hacerlo sería resignarnos a que sólo ellos pueden proveer el servicio de transporte y no queda de otra, al contrario dentro de la ciudad se puede contar con otros medios de transporte que no hacen del camionero una verdad absoluta.

III
El camionero no es bueno, aunque no hay que negar que algunos camioneros se comportan bien con sus clientes, pero con la constante alza de la gasolina, los pasajeros que a veces no pagan completo su pasaje, y  la dura competencia que surge entre ellos, hacen que su comportamiento se adecue a ese entorno salvaje, pero el camionero no debe de tratar con esa actitud a sus trabajadores, por el contrario debe de ver por ellos, porque su empleo depende directamente de ellos, y a su vez  los pasajeros tienen necesidad de ellos. Entonces la bondad no se vuelve un requerimiento de su naturaleza, sino una necesidad de la supervivencia.

IV
¿El camionero es útil?, mientras no exista otra posibilidad de transporte su utilidad es innegable, ejerciendo un monopolio del transporte diversificado, porque dentro de su gremio hay una cantidad increíble de rutas y consorcios que agravan la situación del camionero, haciendo que su bondad se vaya diluyendo.

V
Una escuela posterior a Sócrates nos diría que el camionero cumple una función ética, en virtud de que nos ayuda a soportar el destino que se nos ha impuesto, esto debido al desinterés por parte de los gobiernos locales a mejorar esa situación, mientras el ciudadano tenga que soportar estas condiciones, tendrá que cultivar la ataraxia, para que las turbaciones desaparezcan y se someta a las necedades del camionero sin turbar su espíritu; aunque la ataraxia mexicana no solo se logra con los camioneros, también con otros medios a los que se le somete a los ciudadanos, pero eso es tema de otro ensayo.

VI

Con todo esto, Sócrates desaprobaría a los camioneros, ya que ni son útiles, buenos y verdaderos, pero como no podemos hacer otra cosa más que resignarnos, debemos de desarrollar una ataraxia, aunque como dice el dicho: “Una cosa es Juan Domínguez y otra no me chingues”, en el sentido que una cosa es el carácter ético y virtuoso del ciudadano que se tiene que desarrollar y otra las políticas públicas de infraestructura, ya que  si hemos derrocado a las divinidades que nos imponían un destino, y hemos tomado las riendas de nuestro destino, debemos de someter todo a los tres filtros socráticos, sino nos tenemos que resignar a tener una gran ataraxia para poder sobrevivir en na sociedad así.

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