domingo, 28 de octubre de 2012

Sancho panza y su Ínsula, ¿utopía, romanticismo o realidad?


La mayoría de la gente piensa que sancho panza es un hombre de corta estatura y algo sobrado de peso, pero su padre este Cervantes desmiente estas acusaciones en el prologo, aduciendo que se le llamaba sancho zancas largas, aunque esa es la primera y ultima vez que se le menciona así. Labrador y campesino, analfabeto se pudiera pensar que su limitación del mundo es muy grande, pero como los baúles de cualquier abuela, esté, también estaba lleno de sorpresas y virtudes que hacen único y maravilloso a un personaje que se pudiera pensar que solo es de importancia secundaria en una novela tan singular.
            Sancho, era labrador y vecino de Don Quijote, llamado por aquel para servirle de escudero, bajo la promesa de obtener el gobierno de una ínsula o la fortuna de algún gigante para que pudiera vivir en paz. El sueño de su ínsula lo llevara lugares que nunca imagino ver, siguiendo a su amo llega a Sierra morena y otros lugares mas. Él que mas interesa ocurre en la segunda parte, cuando van a entrar a la ciudad de Zaragoza, entrada que se demora en varias ocasiones, una de ellas por la visita que hacen a los duques de Villahermosa y su pernocte en su palacio.
            Estos duques al ver las condiciones en que llegaban Sancho y Don Quijote, les juegan bromas crueles a fin de divertirse, recordando de esta parte la broma del caballo de madera Clavileño, el cual se les hizo creer que este volaba por los aires y era manipulado por alguna clavija. Los duques como gran broma y al enterarse de las aspiraciones del escudero Sancho, deciden darle el gobierno de una ínsula, situada esta en el rio Ebro, el duque Carlos de Borja diría sobre ella: “Sancho amigo, la ínsula que os he prometido no es movible ni fugitiva: raíces tiene tan hondas, echadas en los abismos de la tierra, que no la arrancarán ni mudarán de donde está a tres tirones”.
            La ínsula prometida a Sancho se llamaría o llevaría el nombre de Barataria, que viene (quiero imaginar) de barato, se podría hacer una novela sobre esta ínsula y su descripción, pero de todo lo maravilloso que nos pudiera ofrecer, hay un aspecto que interesa mas para este tema y es el del gobierno de sancho. Resulta interesante este aspecto debido a que Cervantes narra que: “Todos los que conocían a Sancho Panza se admiraban, oyéndole hablar tan elegantemente, y no sabían a qué atribuirlo, sino a que los oficios y cargos graves, o adoban o entorpecen los entendimientos”.
            La lucidez mostrada por Sancho deriva probablemente de algún aspecto singular, una especie de romanticismo, que estaría mas pegado a la utopía, este romanticismo de perseguir un ideal y luchar por él aun afrontando graves y grandes enemigos, tener esta persistencia y seguridad de que su lucha será fructífera. Utópico  es sin duda, cuando habla de lo que quiere hacer en su ínsula, en las reformas que planea diciendo Sancho: “[…] vamos a rondar, que es mi intención limpiar esta ínsula de todo genero de todo genero de inmundicia y de gente vagamunda, holgazanes y mal entretenida. Porque quiero que sepáis, amigos que la gente baldía y perezosa es en la Republica lo mismo que los zánganos en las colmenas […]”, sin duda alguna Sancho da muestra de una lucidez y de una inocencia sorprendente, porque dice cosas que en nuestros días aun siguen teniendo validez y cada gobernante debería de tratar de seguir; es inocencia debido a que confía en los hombres a que estos cambien por si mismos sin necesidad de castigos tan dolorosos o severos, al mucho desterró gente de la ínsula.
            Sin duda alguna Cervantes a través de su hijo Sancho retoma (quizás) algo que Tomas Moro plantearía dos siglos atrás: La Utopía. Esta forma idealizada de ver el mundo, en la cual la sociedad es perfecta sin vicios y corrupciones que hagan imposible la armonía de esta.
            Este pensamiento idealizado será parte de la critica cervantina a la sociedad de su tiempo, la que estaba cayendo en una especie de desencanto, el espíritu aventurero y luchado que tomo un ímpetu primero en la toma de Granada y el fin del dominio árabe en España, tendría un segundo aire con el descubrimiento y conquista de América; estos momentos en el que las personas creían en una sociedad mejor, en un mundo en donde la lucha por los ideales era cosa común, poco a poco fue desvaneciéndose, Cervantes por eso pone a Sancho así, como un personaje que cree que el mundo puede cambiar que este es bondadoso porque no nos podemos pelear con todo el mundo, queramos o no vamos a seguir viviendo en el mismo mundo.
            Pero, ¿Quién dice que sancho es el único que pensó así?  Otros hombres a lo largo de la historia lucharon por sus ideales y sus sueños tratándolos de llevar a cabo, Espartaco y su lucha por la liberación de los esclavos romanos; Lutero y la lucha contra el yugo y la corrupción que el Vaticano había creado; las luchas de independencia dirigidas por José de san Martin y Simón Bolívar; Martin Luther King y los derechos civiles en Estados Unidos; Gandhi y la liberación de la India. Se podría nombrar mas ejemplos siendo estos casi infinitos de estos hombres que luchan por sus ideales, porque estos no son contados con los dedos de la mano, la única diferencia entre estos y Sancho, es que este ultimo es un personaje literario.

domingo, 30 de septiembre de 2012

Elegia Libre Yucateca


Nada, no pasa nada,
De hecho nunca ha pasado nada;
Ni el negro manto de la noche
Que ruin y alevosamente  destruye
Y construye mis esperanzas, él,  que tanto
escucha mis sollozos, sabe que pasa.
No escuchen esto que expreso hoy,
Que tan solo es la lejanía de una cercanía
Que sudor y gozo provocaron un día en mi alma
Y ahora en esta distancia, extraño en el frio de la noche.
Me siento un exiliado de esa boca,
Un desterrado, que ansia con el espíritu
Volver a su patria.
Se que no puedo volver,  no me lo recuerdes,
 mi destino, ha de ser un peregrino, vagando
 por el mundo, sollozando estrepitosamente
cuando el viento traiga a mi oído
el leve susurro tan tuyo de las palabras de amor.

miércoles, 25 de abril de 2012

Morirse de Hambre Por Carlos Rivera Vargas


Morirse de Hambre   Por Carlos Rivera Vargas

En el contexto contemporáneo mexicano, una de las noticias más alarmantes  que puede recibir un padre de familia, es de la de que su hijo(a) ha decidido estudiar filosofía. Con mucha probabilidad, lo primero que pensará quien reciba una noticia así, es que “se va a morir de hambre.” Lo anterior se explica por una razón muy simple: ante los ojos de la sociedad, la filosofía no tiene una función clara ni, mucho menos, algún tipo de beneficio que devenga ganancia monetaria. Según esta opinión popular, entonces, la antaño llamada ciencia primera no sirve para nada y, por consiguiente, no se puede hacer nada con ella, o sea, no se alcanza a perfilar una labor lucrativa que ofrezca una calidad de vida. Por ésta, desde luego, se entiende  calidad en términos económicos exclusivamente, luego sólo aquello que posibilite ganancias abundantes, ofrecerá una calidad de vida alta. Si acaso, cuando se declara el deseo de estudiar filosofía, el oficio más claramente vislumbrado es el de la docencia: para ojos de quieres pueblan el contexto actual, si se estudia filosofía, o se es profesor para vivir o tendrá que hallarse otro empleo para no morirse de hambre.
            El sistema mundial en el que se halla el presente, no sólo en México sino prácticamente en todos los rincones del globo, parece exigir el abandono de todas aquellas actividades que no sean lucrativas. La ganancia (monetaria) es el telos o la meta de la existencia contemporánea, que se manifiesta en el hecho de poder consumir cada vez más, en virtud de la solidez económica. Pero toda ganancia supone perdida. De suerte que el sistema mundial que estimula lograr ganancias, en el fondo fomenta la competitividad para llegar a ellas. No es gratuito, por consiguiente, que las sociedades que se guían por este esquema  fomenten, desde la educación, la noción misma de competencia.
            Como podrá apreciarse, las Reformas Educativas que ha llevado a cabo el gobierno mexicano desde inicios del siglo XXI, pretende insertarse en la lógica del sistema descrito. En función de esto, resulta claro que las asignaturas que componen los programas de estudio que van desde la primaria hasta el bachillerato, debían ofrecer a los docentes las herramientas metodológicas para ingresar al campo bélico-laboral. Así, se estimula tempranamente la competitividad, en pos de generar mano de obra eficiente que nutra los campos de trabajo. Sin embargo, ganancias no puede haber, en la misma medida para todos. Luego se educa para ser competitivo, sabiendo de antemano que muchos competirán pero pocos, de hecho los menos, ganarán.
            Como es por todos conocido, desde finales del 2008, la Secretaria de Educación Publica (SEP) ejecutó el plan de una Reforma Integral para la Educación Media Superior (RIEMS). Lo anterior se llevó a cabo bajo el supuesto de que era menester unificar la variedad de planes y programas de estudio de dicho nivel educativo, con miras a lograr que los estudiantes egresaran con conocimientos de mayor calidad, entendiendo por calidad,  no los contenidos teóricos de las diversas asignaturas, sino el aprovechamiento de las mismas en la práctica cotidiana y, naturalmente, en el terreno laboral. De este modo, la Reforma remató la educación  media al convertirla, simplemente, en un medio  para obtener entes productivos. Evidentemente, las asignaturas que tradicionalmente se han inscrito en la esfera de las humanidades  o las ciencias del espíritu, resultaron problemáticas para la Reforma, en virtud de que no se hallaba el modo en el cual se dieran de sí algo aprovechable en sentido pragmático. Pero, particularmente, las asignaturas filosóficas, la filosofía misma, de inmediato fueron relegadas a convertirse en “disciplinas transversales”1, esto es, en una suerte de presencia fantasmal que, de alguna manera, se hallaba implícita en la impartición del resto de las materias. Así, todos los docentes, también de manera implícita a través de las llamadas competencias genéricas, impartirán filosofía en el momento mismo que ofrecen su materia; de lo cual se concluyen dos cosas: que cualquier profesor (en el mejor de los casos) puede dar filosofía y que, quien es propiamente filósofo, como no puede dar otras asignaturas que no correspondan a la ciencia primera, entonces es prescindible.
            Frente a semejante barbaridad, sigue siendo sumamente loable el esfuerzo que el colega Gabriel Vargas Lozano ha llevado a cabo, en la organización del Observatorio Filosófico de México, que en la actualidad sigue promoviendo la unidad del gremio filosófico, ante los embates del Estado que pretende eludir, descaradamente, el Acuerdo 488, en el cual se había considerado integrar las asignaturas filosóficas. Pero, si bien es pertinente la permanencia del esfuerzo que lleva a cabo el Observatorio por lograr que las asignaturas filosóficas de la educación media continúen, resulta claro que no debe agotarse en ello la reflexión filosófica en torno a la educación. Es ineludible la responsabilidad de todos los filósofos por repensar la educación en su conjunto.
            Hay que decirlo francamente: el hecho de que se atente contra las materias filosóficas es síntoma de una crisis más honda, a saber, la que se estime como la única forma de vida posible, aquella que se reduce al consumismo depravado y, ligado a esto ultimo, al éxito financiero. Pero más grave aún, es que la mayoría de la población que desea este tipo de vida, lo hace porque en algún sentido se le educa para ello y no sólo en la escuela, sino a través de los medios masivos que continuamente bombardean a los espectadores con personajes de plástico que llenan, por desgracia, las aspiraciones de muchos. La mala educación, curiosamente, es algo que también se aprende; no es el estado en el que un individuo se queda en ausencia de la educación. La mala educación se puede entender como la audacia con la cual un individuo saca el máximo provecho para sí, con el mínimo de esfuerzo, sin importarle si para ello debe mentir, traicionar (a otros y a sí mismo), actuar corruptamente, etc. Antaño, la mala educación se corregía en el colegio, en donde se resguardaba la vocación por formar bien a los estudiantes. Lo grave de los tiempos que corren, es que ahora en muchas escuelas se aprende la mala educación.
            A propósito de esto último, el filósofo Eduardo Nicol en el Tercer Congreso Nacional que llevó a cabo la Asociación Filosófica de México en el año de 1985, recordaba en su ponencia titulada “Crisis de la educación y la filosofía”, que originalmente en Grecia, la filosofía es paideia, o sea, formación humana. Lo anterior se puede constatar, si se atiende a los diálogos platónicos, donde se muestra la imagen de Sócrates como aquel que empeña su vida en pos de logar que sus conciudadanos sean virtuosos. Asimismo, recuérdese la famosa Carta VII  de Platón, en la cual éste se dirige a los familiares de su fallecido amigo Dión de Siracusa y en un pasaje afirma lo siguiente:
“Tenía el poder absoluto [Dionisio II], y si hubiera reunido en una misma persona la filosofía y el poder […] habría implantado suficientemente entre otros la recta opinión de que no hay ciudad ni individuo que puedan ser felices sin llevar una vida de sabiduría bajo las normas de la justicia, ya porque posean estas virtudes por sí mismos, ya porque hayan sido criados y educados debidamente en las costumbres de piadosos maestros.”2
Del mismo modo Aristóteles en su Metafísica  afirma que una de las cualidades del saber acerca de los principios y las causas, es que puede ser lo más enseñable3 y, diríase incluso, que lo más aplicable en el terreno ético.
            Así pues, de acuerdo con el pensamiento de Nicol, la filosofía es pedagógica en sentido radical. No sólo confiere unos saberes específicos  o unos contenidos teóricos, sino que educa por el ejercicio mismo de la vocación. El filósofo inspira  no sólo por lo que dice, la evidente pasión que se nota por el saber, así como una vida orientada y encaminada a desempeñar la crítica y la reflexión en pos de lograr, con ello, ser mejor (o sea, ser virtuoso), lo que verdaderamente se transmite a los alumnos. Que el docente logre despertar su interés por la filosofía, no se logrará simplemente, haciendo que aprendan las doctrinas filosóficas. La pasión por la filosofía se muestra en el modo de hacerla llegar a los otros, suscitando con ello su interés. En este sentido, podría decirse que la filosofía se ejerce, se practica.
            Pero la filosofía es formativa, además, porque enseña que la vida no se reduce al éxito financiero. De hecho, cuestionar críticamente ese estilo de vida y, con ello, el sistema que lo posibilita, es ya asumir que la existencia puede ser de otro modo. Pensar, pues, en alternativas de un buen vivir, también es función de la ciencia primera. La vasta tradición que posee la filosofía es, sin duda, una fuente inagotable de continuo diálogo que permite pensar en una forma de vida que no se reduzca al dinero. En este sentido, la filosofía puede proyectar opciones siempre y cuando tenga presente su pasado. Así, que se recuerde ­­–como hace Nicol- que desde la Antigüedad la filosofía  es paideia, permite ver que en el futuro, a partir de ahora, la educación puede sustentarse en el quehacer filosófico. A propósito, afirma Nicol:
“La filosofía esta ahí, para denunciar la carencia del ethos en la praxis y en la paideia. ¿Qué sentiremos, entonces, si filósofo pierde el sentido de su propio ethos  vocacional; si el pensamiento  se convierte en una metodología  de la acción, o cuando más  en una teoría  de la praxis puramente pragmática? Visitemos una escuela. Comprobaremos que la enseñanza que reciben los escolares es deficiente.  Hay que educar a los educadores. Pero si la paideia está en crisis, está en crisis la filosofía. No nos engañemos. La educación ya no ofrece una idea de la forma de ser del hombre futuro, y ha olvidado la idea del hombre que realizó en el pasado. Si hay algo en la cultura que no se puede improvisar al instante, es la paideia. Ella es una acción actual que está encadenada al pasado y al porvenir: es experiencia y proyecto.”4
            Como se puede constatar en el presente, la educación escolar básica, media y media superior se encuentra en manos perversas. Pero no por ello, la filosofía debe renunciar a tener injerencia en ella. Por esta razón, se insiste, la función del Observatorio Filosófico es irrenunciable. Pero, además y frente a ello, se han de emprender acciones en las cuales, el ethos filosófico se haga presente. La enseñanza filosófica en el aula, particularmente en la educación media superior, es indispensable para la formación humana de los jóvenes. Pero dicha enseñanza puede darse también en otros ámbitos, por ejemplo, en lo que respecta a la (re)formación de los profesores de la educación en general. Aunado y paralelo a ello, también es factible que los filósofos empeñen esfuerzos en la generación de una nueva idea de lo humano que oriente la praxis de la sociedad en su conjunto y  que se invierta trabajo en la formación de los individuos con base en dicha idea. Esto último, sin embargo, es una tarea titánica que requiere tiempo y, sobre todo, paciencia. No obstante, estas condiciones no pueden ni debieran ser impedimento para una autentica re-forma educativa pensada desde la filosofía.
            Pero aunque esto último sería deseable y no se contrapone con acciones inmediatas, también es menester atender la crisis presente. En función de ello, se ofrece la propuesta de llevar a cabo dos acciones, entre otras muchas que pudieran ser mencionadas, para fomentar el ejercicio filosófico al margen de la defensa de las asignaturas que se imparten en la educación media, y sin perder de vista la posibilidad de pensar en una idea de humanidad que oriente la praxis. La primera de dichas acciones consiste en formar pequeños grupos  de asesoría filosófica, no sólo para los docentes de asignaturas propiamente filosóficas, sino para los profesores de todas las materias. Lo anterior permitiría hacer que los profesores generen una visión distinta a la propia de su respectivo campo de conocimiento, propiciando con ello un ejercicio  autocrítico, no sólo de los contenidos teóricos que posea, sino también del modo en el cual los transmite. Estas asesorías podrían ser periódicas, lo cual permitiría dar un seguimiento al desarrollo del docente e, inclusive, hasta podría darle motivo para enmanirse hacia una titulación, si carece de ésta, o bien, hacia un posgrado.
            La segunda acción, estrechamente ligada a la anterior, consistiría también en la formación de grupos de asesoría, pero para estudiantes. Muchos alumnos que se encuentran cursando el bachillerato, suelen hallarse en grupos amplios, de no menos de treinta compañeros. Un solo profesor para tantos alimnos puede 8y, de hecho, deja) dejar muchos huecos de comprensión, por más esmero que posea. Así, estos grupos propuestos pueden ofrecer a los estudiantes, desde luego, podrían explotar aún más cosas como asesorías vía Internet, divulgación  por medio de alguna página web e, inclusive, la compilación de textos filosóficos de manera impresa o digital. También se podría, tras este ejercicio asesor-filósofo, generar textos de propia autoría, en donde se dé cuenta de la situación filosófica, con rigor académico, del  trabajo “en campo” realizado.
            Todo esto, si bien no generará de inmediato un salario, podría lograr algunas ganancias en términos monetarios, que no estarían de más. Pero, recuérdese que no se trata en principio de generar un negocio filosófico, sino de trabajar en la filosofía, teniendo por ello una retribución, por pequeña que ésta sea. Ahora bien, en términos prácticos, si se ha de tener un oficio que esté distanciado de la filosofía, pero que garantice el sustento diario, no tiene por qué ser rechazado a cambio de estas acciones propuestas, pues muy probablemente la manutención no quedará igualmente garantizada. Sin embargo (y en función de las posibilidades de cada quién), la propuesta se ofrece para que, además del oficio que se tenga, se intenten estas alternativas.
            Las acciones propuestas suponen un esfuerzo tremendo considerando la situación de los tiempos que corren. Sin duda, el sistema que se ha descrito en las líneas precedentes posee un influjo tremendo cuya inercia difícilmente puede cocación filosófica para sacar ánimos extras en pos de desarrollar las actividades propuestas o cualesquiera otras, que intenten hacer frente a la forma de vida que se impone. Podrán intentar quitarle espacios a la filosofía, pero si la vocación persiste y se arraiga con fuerza en el alma de quien está llamado por ella, podrá seguir fomentándola incluso, como suele decir el Profesor Josu Landa, aun cuando “se cultiven coles.” El filósofo, incluso teniendo situaciones adversas, puede hallar algún sosiego en el ejercicio del pensar (recuérdese que en algún momento la filosofía incluso fue consoladora). Así pues, que no teman los padres de familia cuando sus hijos declaren que han sido llamados por la filosofía, pues el morirse de hambre es algo que puede acontecerle a cualquiera, por más que estudie una profesión que aparentemente genere muchas ganancias. En todo caso, más les valdría a los padres recordar aquellas palabras que alguna vez dijo el maestro Aristóteles: “Así, pues, todas las ciencias son más necesarias que ésta [la filosofía]; pero mejor, ninguna.”5 Si con la filosofía uno muere de hambre, al menos será dignamente.


1 Cf. Diario Oficial de la Nación. Acuerdo 44, Cap. II (publicado el martes 21 de octubre de 2008)
2 Platón “Carta VII” en Platón.  Diálogos VII. Trad. Juan Zaragoza y Pilar Gómez cardó. Madrid: Gredos 2008 p. 504 [335 d]
3 Aristóteles. Metafísica.  Trad. Valentín García yebra. Madrid: Gredos, 1998. Pp. 12-13. [982 a 25-30].
4 Eduardo Nicol. “Crisis de la educación y filosofía”, en Eduardo Nicol.  Ideas de vario linaje.  México: UNAM, 1990.
5 Metafísica, 983 a 10 óp. Cit.
               


viernes, 13 de abril de 2012

lo corpóreo y lo mental



La mente es un ente que aunque se pudiera pensar que pertenece al cuerpo, no esta dentro de él; la mente como se sabe es el lugar imaginario quizá (pues no se sabe bien en donde se encuentra, si bien los procesos del pensamiento y demás expresiones propias de ella se realizan allí, no es claro en que parte del mismo se halla) en donde se realiza el proceso de la reflexión, o del pensamiento critico, que resulta importante debido a que de este proceso se realizan las ideas que son las generadoras de comportamientos o acciones propias de cualquier persona.
Las ideas así como el código genético son lo que hacen única una persona, las que revelaran su forma de resolver problemas en la vida diaria. Este proceso perfecto que realiza la maquinaria del cuerpo humano, no sufre altercados o variaciones si se realiza en un espacio de armonía y tranquilidad donde no se le perturbe a la mente. Pero, la contraparte de la mente, el lado sensible o corpóreo del hombre es lo que le saca de balance, haciéndole que la armonía en la que las ideas son fecundas desaparezca o se desvié del objetivo que se había planteado cuando la empezó a cimentar.
Pero, ¿Qué tiene que ver lo corpóreo con la mente? Bueno, ya que el cuerpo es la maquinaria o el armazón sobre el cual funciona la mente no puede dejársele de un lado, así los sentimientos, pasiones que parecieran ser campo exclusivo de lo que es mental, también es compartido por el cuerpo. Así se comprende que los amantes sientan deseo por su pareja o sentimiento de  extrañamiento al no sentirla cerca de sí, por lo que esto del amor es la búsqueda del otro(a), no ya como una idea de lo que pudiera ser, utopizando un posible destino juntos; por esta razón la búsqueda del cuerpo  buscando el otro cuerpo, distrae a la mente haciendo que está, convoque sus esfuerzos para conseguir esta utopía. Sin embargo, ¿Qué inconvenientes tiene dedicar esfuerzos de la mente al cuerpo? Ninguno, de hecho no hay nada de malo en ello, no hay nada de malo en buscar los fines del cuerpo, porque también hay que satisfacerlos,  así como se tiene que satisfacer a la mente con placeres intelectuales, libros, cine, música, danza etc… el problema es la enajenación de este proceso, porqué puede llegar un punto en que el sujeto ya no se reconozca en el objeto deseado, generando un efecto de esclavización en el que el sujeto que deseaba al otro, se subyuga ante un deseo, generando una relación de poder o dominio que no existía. De ahí que la mayoría de los filósofos predicara la libertad, tanto de la mente como del cuerpo, buscando puntos intermedios para no caer en enajenaciones, pues, también la mente se puede enajenar haciendo que el ego crezca, generando mitómanos y monstruos, o generando mentes brillantes como Herman Hesse o Ernest Hemingway. 

miércoles, 11 de enero de 2012

Nueva visión de Anahuac


El sentido de inferioridad de todos los pueblos no se debe a razones psicológicas sino a razones históricas, si bien los aspectos psicológicos de un pueblo juegan un rol importante, en el caso de nuestras  sufridas tierras americanas los caracteres históricos son los que han conformado a lo psicológico y no al revés.
La tradición occidental hace que en nuestros pueblos los orígenes se cambien en pos de un cultura universal fomentada por el capitalismo neoliberal; una sola cultura implica la perdida de tradiciones en pos de unas nuevas que sean del agrado de todos dejando a un lado las que son herencia de los antepasados tanto indígenas como españoles.
Pero no por esto debemos de desalentarnos pues en nuestra historia tanto como señoríos indígenas así como de la historia de la colonia y la de la América independiente, los  sacrificios se han hecho para que las futuras generaciones vivan en armonía desarrollándose plenamente, pero los procesos históricos  imposibles de pronosticar hacen a veces imposible esta tarea.
“y Quetzal-cóatl se hizo hombre…”
En los señoríos precolombinos había una fuerte rivalidad entre ellos ya que el poder siempre corrompe hasta al más honrado, en los diferentes reinos las divinidades eran patronos de los mismos así que la lucha entendida desde el punto de vista precolombino como la lucha de las deidades por el control de la tierra de los hombres.
En esta situación se desarrollaba el valle de Anáhuac cuando llego un pueblo procedente del norte, que en tan solo dos siglos levantaron un imperio que llegaba desde la parte meridional del actual México hasta las tierras hermanas de Guatemala, este pueblo era los mexicas.
Cuando llegaron sufrieron humillaciones y discriminaciones de los demás pueblos tepanecas en especial del señorío de Azcapotzalco, y en vez de rendirse a su suerte como siervos de los demás reinos, retomaron la cosmovisión tolteca de las divinidades, recogiendo al dios Quetzal-cóatl que en las traducciones más aceptadas quiere decir  “serpiente emplumada”.
Pero eso no quiere decir quetzal-cóatl, pues debemos de entender la situación del pueblo azteca ya que ellos veían a la mal llamada serpiente emplumada como la auto superación; porque si tomamos otro significado la palabra quiere decir ave que cambia o evoluciona.
El quetzal es de las aves más hermosas con las que cuenta las tierras de Anáhuac, y al ser los mexicas los dignos herederos de Tonatiuh (según su misma cosmogonía) veían en el águila la digna representación de la lucha diaria del sol contra las tinieblas, pero el quetzal era la representación de la nobleza alada porque simplemente su belleza no tenía igual.
Cóatl es la serpiente y al ver una serpiente en la cosmogonía precolombina es el periodo cíclico o la evolución pues puede crecer en espiral tal y como afirmaba vico; y así al juntar el quetzal con la serpiente queda Quetzal-cóatl, que entendido de la manera que aquí se plantea quiere decir: “hombre cambiante”.
Los  pueblos originarios adoradores de Quetzal-cóatl ya tenían la visión del cambio que forma la identidad del individuo pero permaneciendo en la esencia. En vez del humano europeo que quiere decir relativo al humus o lodo, o sea que la cosmovisión europea se basa en la visión cosmogónica cristiana de que el hombre fue hecho a imagen y semejanza a base de lodo por gracia de dios.
No todo descubrimiento es bueno…
La visión de los vencidos siempre es la que se olvida. El encuentro de los dos mundos fue un desastre que inicio el largo sueño embrutecedor al que se sometió a los pobladores de nuestras tierras americanas. Pero debemos de entender que no nos trajeron la civilización y la cultura los conquistadores españoles sino como dice el profesor José Luis Rojas en Historia de Iberoamérica. Prehistoria e historia antigua: “La lección para nosotros es que, con una tecnología distinta y, a nuestro parecer, insuficiente, con diferentes recursos animales, vegetales y minerales, con un sistema de valores y creencias ajeno al nuestro, los mexica erigieron un gran imperio basado en un sofisticado control económico de las provincias, poblaron una gran ciudad que en su tiempo llegó a ser una de las más grandes y, con seguridad, la más limpia, y fueron capaces de disfrutar de la vida, las artes y el juego. Cortés no sometió a unos bárbaros, y debemos cuestionarnos qué civilización estaba más avanzada. Lo que está claro es que, tras las marcadas diferencias que separan a los mexica de Occidente, se encuentran muchos elementos comunes con las sociedades humanas de otros tiempos y espacios, incluido el momento actual…”
Las primeras crónicas de los conquistadores narran un lugar amable, hospitalario y bondadoso, pero cuando se mató al primer español en seguida se convirtieron los pueblos originarios en brutos, salvajes, caníbales y barbaros.
Si bien se destruyó una cultura, no se destruyó por completo una tradición ya que los valores de la dignidad, el coraje, la valentía y el sentimiento de defender las tierras de la nación quedo heredado en las generaciones descendientes de aquel choque intercultural no como patente y notorio sino como algo en hibernación pero latente, eso sería la gran semilla de las luchas de independencia americanas, aunque los historiadores no lo tomen en cuenta.
El despertar
El inicio de las luchas americanas no fue la lucha por la independencia, sino la continuidad y el salvaguardado de las instituciones monárquicas desplazadas por Napoleón Bonaparte durante la invasión a España y la imposición de su hermano José Bonaparte. El despertar de aquel primer largo sueño embrutecedor no se dio con los primeros mal llamados libertadores, sino con la posterior generación a ellos, con hombres como José María Morelos y Pavón (que humildemente, en vez de aceptar el título de Padre de la patria, tomo simplemente el de “Siervo de la Nación”) con José de San Martí, con José María Sucre y Simón Bolívar.
La segunda generación de libertadores americanos tenían un sueño característico pero compartido que de haberse logrado hubiera cambiado el curso de la historia para siempre, pues su sueño era ver a la gran América virreinal como la gran América de los hombres libres en “donde solo se diferenciara el vicio de la virtud a un americano de otro”.
Para la mala fortuna de los futuros hijos de Ibero-América este sueño nunca se llegó a cumplir y la gran confederación americana nunca se creó. Al estar libres del decadente imperialismo español,  los estados americanos pasaron  a formar parte de los países satelitales de las metrópolis anglosajonas, quedando bajo ese yugo hasta el presente. Si bien hay personas que en el siglo XIX simpatizaron y fueron seducidos por los imperialismos, también hubo otras que con su sangre lavaron la deshonra que impusieron algunos a sus hermanos americanos al ponerse algún yugo imperial.
El largo sueño
Las condiciones después de la liberación de los estados americanos, eran precarias, el endeudamiento que se generó debido a la falta de rentas federales o nacionales, creando un ambiente de inseguridad nacional, debido a que las deudas americanas eran con los imperios de aquella época (el francés y el  británico); las invasiones hacia las tierras americanas en el siglo XIX fueron bastantes, quizá la más recordada sea la invasión francesa de 1862, pero las características que unen a todas las invasiones americanas son los intereses imperiales de trasfondo que las propiciaron; como España se enriqueció de la noche a la mañana debido a las riquezas minerales que extraía de las tierras americanas pensaron que sería lo mismo cuando ellos dominaran, pero la herencia precolombina del coraje, el honor, la dignidad y el amor por la tierra que los vio nacer, hicieron que los pueblos americanos permanecieran libres.
Por lo que la táctica de colonización cambio de forma muy drástica por dos motivos:
Primero: los Estados Unidos habían publicado la doctrina Monroe, argumentando que “América para los Americanos”; pero estos americanos no eran los gauchos argentinos o los mijes oaxaqueños, eran solamente los americanos del norte del rio bravo.
Segundo: las potencias imperiales vieron que resultaba muy caro dirigir una invasión a las tierras americanas, debido a la distancia entre Europa y América, además de que se necesitaba una base de dónde dirigir las operaciones y las pequeñas islas del caribe que aún seguían en posesión de Inglaterra, Francia y Holanda no era lo ideal.
Por lo tanto, la colonización empezó a ser económica, así en vez de mandar un regimiento de infantería, embargan las producciones latinas y les vendían productos europeos; de la misma forma debido a que las estados americanos estaban devastados por las guerras (que los europeos habían propiciado) y no contaban con recursos para las reparaciones de guerra, las naciones se vieron en la necesidad de endeudarse para poder recuperarse pero obviamente los que daban el dinero se encontraban en alguna capital europea.
De esta forma las decisiones de los estado nación americanos se vieron oprimidas por los intereses extranjeros. Y esta es la principal causa del “sub-desarrollo” de las sufridas tierras americanas, debido a los intereses imperiales, de las potencias europeas o anglosajonas.
La deuda es una manera de hacer que un pueblo se avasalle a otro, por lo que hasta que América Latina termine sus deudas con las naciones “desarrolladas” podrá liberarse plenamente de sus decisiones, y ejercer su autonomía e independencia por la que ya han muerto los hijos de estas tierras, más de una vez inútilmente.




martes, 3 de enero de 2012

De remotione autem huius o de porque no podemos ser


Desde los antiguos griegos, hasta la actualidad, los problemas en torno al Ser han sido fuente viva de discusiones entre los filósofos; pues las definiciones que se han propuesto, no llenan el total de la palabra, o el significado que debiera de tener.
El problema de la existencia del Ser, se deriva de nuestro concepto de realidad; para la mala fortuna de aquel que quiera definir al Ser, es que las realidades varían de persona a persona y de filosofo a filósofo, ejemplo clarísimo es Parménides que afirma que: "el Ser es, el no ser no es"; fundando todo esto claro en que el ser siempre es uno e inmutable. No nace ni desaparece. Siempre “es”.
Parménides le atribuye a la categoría del ser una naturaleza única, inmutable, increada e indestructible, inmóvil, eterna e infinita, por lo que las transformaciones de la naturaleza, vienen siendo puras ilusiones de los sentidos. En conclusión el cambio no existe.
Pero en primer lugar, el ser no puede ser siempre; el ser debe de tener un origen, nada puede salir de la nada. A menos que se rija bajo el principio cartesiano de: “pienso luego existo”; lo que nos lleva a un callejón sin salida, pues este principio cartesiano es egocentrista. Pues si suponemos que si pensamos, tenemos una noción de este mundo y de nuestra existencia; pero si no pensamos, aun así podemos seguir teniendo noción de nuestra existencia, pues otro sujeto nos puede ver como cosa en sí, y al pensarnos nos da sentido de existencia.
El ser tiene que existir para poder tener las características mencionadas por Parménides. Supongamos que existe el ser, ya sea porque tiene propio conocimiento de su existencia o alguien más le está dando el sentido de existencia al pensarlo.
Un ser tiene que ser eterno e inmutable, si es eterno tiene que tener conocimiento de todo lo que está en su entorno, y profundidad en detalles de su mundo; pero está claro desde Platón, que el conocimiento o la idea absoluta es difícil de conseguir, pues el conocimiento para que adquiera el carácter de verdadero, tiene que ser universal. Sino es universal, no puede ser conocimiento, pues no es lo mismo el ser que nace en Oriente con sus verdades, al ser que surge en Occidente o al que es originario de Latinoamérica.


Ahora que el conocimiento para que adquiera tal categoría, tiene que ser universal; si tal juicio es acertado, un argumento que sea falso pero es universal, es un tipo de conocimiento, pues en su falsedad es totalmente aceptado. No por el hecho de ser conductor de la verdad, sino simplemente por ser universal, tal es el juicio que se le da al conocimiento hoy día para que sea considerado verdad.
Tampoco puede ser inmóvil, pues en el afán de la búsqueda del conocimiento no puede estar estático a que llegue por sí mismo; el engrandecimiento de la mente y de lo adquirido por medio de la razón solo puede ser producto de un espíritu inquieto y deseoso de investigar su mundo.
Pero aquí  interviene Heráclito, pues el reconoce la idea de Parménides, pero además descubre que el ser quiere saber; también reconoce que la inteligencia humana tiene un límite y conocer todo nuca sería posible; ser uno con el todo, el uno tiene una capacidad, el todo no tiene  límites, aunque la sociedad también es un uno con el todo, uno es el sujeto, y el todo es el conjunto poblacional al que une cierta característica.
No veamos al uno con el todo, del lado social, sino del epistemológico; ser uno con el todo es una conexión profunda en la cual, el conocimiento forma parte del ser como cosa natural y no como algo adquirido. Una conexión cuasi mística tendría que desarrollar el ser para entender el cosmos; los misterios que nos abruman, se solucionarían con un entendimiento total universal, lamentablemente a lo largo de la historia de la humanidad, las verdades se han dogmatizado y al hacerlo pierden el carácter creativo y rítmico que les permite críticas en pos de desarrollarse y servirle al ser como guía.
Aristóteles al hablar del ser, añade dos características que resultan más favorables para la explicación del ser o para entender cómo llegar a ser ser.
Aristóteles dijo: “el ser tanto como es múltiple y uno, es contradictorio e idéntico, es móvil pero permanece…”; al decir que el ser es múltiple y uno retoma la idea de Heráclito. Algo que es contradictorio e idéntico resulta ser lo mejor que puede pasar en este mundo, pues un ser idéntico tiene una personalidad, una forma de pensar y de sentir; sería un ser monótono, tal vez si tendría curiosidad sobre su mundo pero solamente sobre el área que le interesaría.
La búsqueda de un conocimiento desde una sola área (humanística o científica)  es un grave error, pues la ciencia no puede vivir tan alejada de las humanidades y viceversa. Además las ciencias al tener verdades dogmatizadas pues usan un método, no permiten crear métodos y activar la creatividad para resolver las preguntas que tienen un sinfín de respuestas, el dogma es lo más dañino que puede haber.
Pero las humanidades sin la ciencia, no pueden estar más allá de las reflexiones, pues las experimentaciones son imposibles, un fenómeno social o filosófico solo una vez se da, para que se repita para su comprobación, pero si crea diferentes métodos mañosos (pues son a conveniencia del que filosofe) para llegar a la respuesta deseada.
Una unificación  de la ciencia con las humanidades sería lo ideal pues daría el carácter creativo a la ciencia y el carácter de las comprobaciones a las humanidades. Esto ya se ha intentado o más bien se trató de hacer, y fue nada más ni nada menos que Rene Descartes, que dio método para llegar al conocimiento, pero el método que propone resulto no ser funcional, pues las ideas o inquietudes no se pueden someter a reglas simplemente por ser algo que está más allá de nuestro alcance y no podemos palpar.
La parte de “móvil pero permanece” se entiende como la tesis de la trascendencia; no la trascendencia a otro plano, ni a otro mundo, sino la trascendencia de la mente creativa y del espíritu libre.
La mente creativa no es nada más ni nada menos, que aquella que reconoce que no puede conocer todo en este mundo. Que su conocimiento está limitado, que las verdades suelen ser falsas si no son científicas; teniendo en consideración la imposibilidad del conocimiento absoluto, la mente creativa no se mortifica ni se cierra la oportunidad de atreverse a conocer su mundo, lucha por conocer, pero no de la manera convencional o dogmática de las ciencias que es conocimiento a profundidad. Sino entendiendo las cosas con preguntas como: ¿por qué es cómo es?,  ¿por qué está ahí?; no  entendiendo el “¿por qué está ahí?” como la causa primera, simplemente veámoslo como la búsqueda de su utilidad en beneficio de las personas; ya que el andar buscando orígenes a las cosas es una discusión muy complicada.
La mente creativa se adapta a su entorno, o adapta su entorno a su beneficio. Al adaptarse a su entorno se vuelve un uno con el todo, es ella con su entorno, ella cuida a su entorno y el entorno ofrece lo necesario para sobrevivir; al tener esta relación, aquí puedo afirmar que un uno con el todo epistemológico es posible, pues la mente creativa conoce su entorno, sabe que puede comer y que no, tiene conciencia de que debe de cuidarlo para poder seguir viviendo de él. Comparte con  los animales el espacio, sin perturbaciones de uno a otro, pues no hay necesidad de violencia cuando se procura cuidar al entorno en pos de sobrevivir, así se afirma que los primeros humanos tenían la cualidad de la mente brillante pues su relación con el entorno era pacífica y bienintencionada, sin afán de lucro; tenían una conexión espiritual que hacia que respetaran y amaran a su entorno   pues ellos no podían vivir sin él; además de rendirle culto, el culto era lo que funcionaba de puente entre las mentes creativas y aquellas “cosas” que les daban lo que necesitaban para sobrevivir, esto creo una conexión espiritual que era libre de enajenación y hacia que se entendieran mas con la naturaleza de su entorno.
El problema inicio cuando los humanos se dieron cuenta que podían adaptar su entorno a su beneficio, para sacarle más provecho, no para sobrevivir ya, sino por la avaricia que se desato. No es malo adaptar los entornos en pos de un beneficio, el problema es cuando se pierde la conexión espiritual que hacía que se amara y se respetara el entorno, pues se vio que del culto se podía sacar provecho y ya no se hizo  para satisfacer la necesidad espiritual de conexión con la naturaleza, se empezó a hacer con el afán de lucro, ahí empezó la enajenación ya que la relación directa hombre-naturaleza se perdió y dio paso a un intermediario: el chamán o brujo.
Con la adaptación de la naturaleza o entorno en beneficio del hombre, las mentes creativas entraron en un periodo de decadencia, hasta llegar a lo que hoy se practica: la explotación de la naturaleza por el hombre,  no para sobrevivir, sino para llenar la avaricia de los explotadores. Aún quedan pocas mentes creativas, en los rincones más apartados del mundo, con aquella vieja conexión hombre-naturaleza.
El espíritu libre tiene una relación directa con la mente, pues el espíritu impulsa a la mente creativa; el espíritu es indomable (en su estado natural o puro), el espíritu impulsa a las mentes a llevar hazañas increíbles que se considerarían poco cabales hoy día. Un espíritu libre no se ocupa de las críticas del cielo ni las de la tierra, el espíritu busca la manera de beneficiar a su comunidad sin perder la relación naturaleza-hombre. Y no solamente eso, sino a ver más allá de las posibilidades y de las supuestas fronteras de todas las ciencias, es curioso, ingenioso y duro (a la hora de tomar decisiones).
Y que más evidencia de esto del espíritu que aquéllos grandes hombres de la historia que fueron prodigios en sus diferentes ciencias, fueron curiosos, ingeniosos y determinativos en sus decisiones, pues no les importo los obstáculos que se les presentaron cuando intentaron demostrar lo que proponían. Y lo más importante, ellos no necesitaron de intermediarios (chamanes, brujos, curas, rabinos, etc…) para entender a la naturaleza que se les mostraba de diferentes maneras; la naturaleza no tiene la culpa de las interpretaciones, sino la mente de aquel que trata de entenderla, pues los prejuicios y los dogmas están presentes, aquí ya no se hablaría de espíritu libre puro sino contaminado, pues en esencia esto no debería de existir, pero no se puede negar las raíces.
El espíritu libre no entro en decadencia tan rápido como la mente creativa; después de que el hombre adapto la naturaleza a su manera, le importo la trascendencia y como el pensar y reflexionar es difícil, la manera más rápida y fácil es por medio de la guerra;  ese impulso que el espíritu otorga, en vez de ocuparlo para lo que fuera lo ideal, se ocupó para el oficio de la guerra, con la violencia y el odio ganándole terreno a la curiosidad y el ingenio, lograron hacer del hombre un ser que perdió el interés por su entorno, al menos en tratar de conocerlo.
Ese fue el primer cisma del espíritu, el segundo vino después; con la guerra haciendo de las suyas, y el entorno adaptado llego una etapa de la historia que se conoce como esclavismo, ósea la privación de la libertad de unos para servir a otros. El esclavismo hizo que ciertas personas dependieran de otras para satisfacer sus necesidades, esto hizo que el espíritu en los dueños de los esclavos entrara a un periodo de pasividad, pero seguían teniendo al espíritu que solo despertaba cuando sus intereses (de los amos) se veían afectados.
Mientras los esclavos seguían teniendo despierto al espíritu y el ejemplo más claro de lo que este puede hacer está reflejado en la rebelión de Espartaco. Así pues el espíritu en los amos ya no cumplía su misión original, mientras que en los esclavos el espíritu siguió metiendo el ingenio en las mentes, y los resultados de aquella lucha entre amos y esclavo se pueden ver hoy día, pues de los esclavos ha salido los más grandes avances de la humanidad.
No niego la posibilidad de que en  los amos salga el espíritu, ha habido casos en la historia de la humanidad. El problema yace cuando el amo usa el espíritu para explotación de los esclavos, pues el ingenio puede ser usado para la crueldad y eso si es un acto reprochable. Aún sigue rondando el espíritu por ahí, con menos intensidad pero sigue.
Y como ya he expuesto, las características del ser son inalcanzables en una sociedad como la nuestra; podemos tener aproximaciones al ser, pero no sería la esencia pura. Si queremos llegar a él tendríamos que rescatar o resucitar los primitivos  caracteres de las mentes creativas y de los espíritus libres.