jueves, 15 de agosto de 2013

el YO de adentro y el YO de afuera

Trato de seguir el método cartesiano, limpio la mente, intento quitarme los prejuicios, olvido lo previo, para generar nuevas estructuras; pero, algo sigue presente, algo que la interioridad misma no puede omitir, algo que me es necesario para poder hacer el proceso ya mencionado. Esa cosa, eso que quizá sea un objeto, es el YO; permanece dentro como mera suposición de que soy algo, aunque también está fuera de mí, como proceso de identificación con el mundo.
Esta doble dualidad hace que me sienta extraño, al no poder realizar una duda metódica cartesiana; ¿está mal esta dualidad? Yo creo que no, al estar dentro de mí esté YO, me da una identidad propia, forma parte de mi imaginario y, me da el poder para expresar  frases como: YO soy, YO vivo, YO siento;  Afirmo así que  mi existencia no solamente es racional, las sensaciones juegan un rol importante, vivo de sensaciones, que a su vez me traen experiencia; la primera forma en que me acerque al mundo fue observando, tocando, probando y  oliendo. No puedo negar este pasado, por más filósofo y amante de la lógica que pueda ser, el mundo no llego a mí por meras intelecciones, llego por medio de los sentidos, que como indica su nombre sintieron todo a mí alrededor, gozando y sufriendo.

Siendo así que si el YO interno fue develando el mundo,  y fue conociéndolo, no fue asimismo que empecé a tener conciencia de estas nuevas experiencias, más que empezando a tener noción de que había algo que me diferenciaba del árbol que daba sus frutos,  del triciclo que usaba,  de las aves y su canto, del perro y de los demás niños; esa esencia que me hacía singular en la totalidad de mi comunidad, no es más que la exteriorización del primer YO con el que conocí el mundo. Pero, este YO de afuera, solo se hizo cognoscible cuando tome conciencia de que había un YO y había OTRO, este proceso no es más que mi autoconciencia.  Y llegado a este punto, ¿Quién me asegura que tengo dos YO?


(  Si alguien quiere saber de qué coño estoy hablando vea primero:

martes, 13 de agosto de 2013

busqueda del "YO"

Salgo corriendo a la calle, una premisa ronda mi cabeza; no sé cómo expresarla, pero me hace estragos la conciencia. Saber que “yo”, no es una construcción impenetrable, que esa fortaleza y refugio mío puede contener un extraño; no sé quién sea el extraño, si yo el que interrogo, o aquella idea que tengo del “yo”.  Aunque suene paranoico, el “yo” se hace extraño todos los días, desde un pequeño enojo, hasta un accidente, esas experiencias alejan a uno del “yo”. Porqué nos movemos en el ámbito de la temporalidad, no seré diferente al que se enoje en un rato, ni soy igual al que era en mi antepasada relación amorosa, ni soy el mismo de ayer. El “yo” se va desfragmentando en pequeñas experiencias que van aumentando el entretejido de la conciencia.
Mis abuelos me dicen que deje de pensar en cosas inútiles, que el “yo” me fue dado por la gracia de Dios, que no dude de su magnificencia; aunque siendo sinceros, ese “yo” que ellos promueven, está plagado de prohibiciones, castigos y recompensas. No quiero un YO que solo se encargue de vigilar y castigar como decía Foucault.
Busco entre los recuerdos de mi ex, una foto suya con traje, encuentro un YO, que ahora me es ajeno, un YO que creo una estructura en el amor para hacerle frente a la realidad. Fuimos, es mejor decirlo, porque ya no somos, el amor genero discordia, y el YO se desfragmento en la muerte, pero con la muerte volvió la vida, creo que es lo único que te agradezco.
Mis amigos a su estilo único, me dicen: “déjate de mamadas”, pero esta “mamada” (como ellos le llaman) es cosa de mi existencia,  es cosa única pero de ellos también, porque mi YO ha sido desfragmentado en las experiencias que he tenido junto a ellos. Sonara irrisorio, pero ellos tienen un cacho de mi YO, y yo poseo un pedazo de su YO. Somos intrusos que constantemente estamos en el otro.

¿Dónde está mi YO? ¿Algún día lo encontrare? Quizá, las posibilidades de tener una unidad impenetrable, donde la conciencia, los sentimientos y mis pasiones se conjuguen en armonía, es muy remota. Y aunque quizá el único momento donde la experiencia cese y deje de desfragmentarme sea la muerte; quizá pueda encontrar mi YO.

viernes, 28 de junio de 2013

la Mística del gobernate Parte I



La Mística del gobernante 

Ernesto Guevara más conocido como el “Che”,  se refería a los gobernantes despectivamente  dándoles el mote de “Olimpos”,  haciendo este ejercicio calificativo para denotar un problema tan ancestral como la primera civilización: “los gobernantes están alejados de su pueblo y se creen semi-dioses”.
En la antigüedad está afirmación tenía sentido, ya que se necesitaba una coerción social que tuviera un valor superior a cualquier hombre; pero, en nuestra época los gobernantes siguen teniendo la misma pompa que los reyes de antaño, pero han cambiado la divinidad  en su papel supremo de eje rector de la moralidad, por el de las leyes. Que las dos tienen el mismo valor metafísico ya que no se haya en un lugar tangible más que cuando se le plasma en una figurilla o en un legajo que le da existencia.
Los gobernantes requieren de tener una autoridad moral más fuerte que su propia presencia, ya que si algo falla, se puede recurrir al pasado como método de salvación.  Pues cuando hay una crisis, el pasado surge de pronto como una época dorada donde todo era belleza y perfección, mientras que en la época presente del sujeto la decadencia de la civilización (que siempre está presente) se hace notoria; las viejas estructuras fallan, los valores se desintegran,  las relaciones personales se desintegran, el hombre no tiene que comer, el empleo se pierde, y todo el peso cae en el gobernante. Platón decía que el gobernante por excelencia era el filósofo, porqué éste tenía una amplia visión del  panorama de su época y sabría cómo reacción ante cada situación.
Pero que pasa, el filósofo no gobierna, es el hombre común quien tiene las riendas del poder, es el hombre que ha surgido del pueblo ya sea de los estratos más altos o de los estratos más bajos. Ese hombre no ve todo su panorama y en vez de progresar hacia un futuro incierto, pero revolucionario, decide dar rienda suelta a las peticiones del pueblo y recurre al pasado para salvar su sociedad, se crean nacionalismos, discursos alabando al pasado, estatuas, monumentos, cualquier cosa que aluda al pasado. Convirtiendo así al gobernante,  en una especie de profeta mesiánico al cual se le han sido entregados los secretos del arte de gobernar por parte de sus antecesores. Pero, que emule al pasado no quiere decir que sea igual que todos quienes le antecedieron, el zar Alejandro II, no fue igual que el Zar Pedro el grande, por más que lo emulara nunca igualo grandeza de su antecesor;  ningún emperador bizantino pudo igualar las glorias de Constantino.
Sin embargo por más malo que pueda ser un nacionalismo exacerbado y un corporativismo que emule el pasado, la función social de unificar a una sociedad nadie la puede negar, que los gobernantes no sepan hacia donde guiar su pueblo es otra cosa. Quizá el mejor ejemplo sea el de Vercingetorix el líder galo, que unifico a todas las tribus galas contra Julio Cesar,  unifico a su pueblo, lucho contra los romanos con valor sin igual, uso todas las artimañas políticas que pudo para esta empresa, sin embargo fue vencido;  como diría Harvey Den (el fiscal de distrito de Batman) “o mueres como un héroe o vives lo suficiente para ser un villano”.  Vercingetorix se convirtió en el símbolo de la primera unificación francesa, un líder desinteresado cubierto de una mística sin igual, supo ver su panorama y actuó de acorde a la situación, sin embargo la mística del gobernante no acaba aquí, y habrá que hablar mas sobre ella.

jueves, 21 de marzo de 2013

la Conciencia



El ser humano no solamente es cuerpo y acciones, otros factores lo confrontan, como los sentimientos, las pasiones, y los estímulos: pero, ninguno de  ellos ejerce un papel tan significativo como la conciencia, ella, (si bien no se sabe dónde se encuentra) es indudable que existe una especie de voz interna, juez o verdugo interno que arremete contra el hombre en las acciones y pensamientos que tiene.
Este juez, o verdugo, más conocido como conciencia se le debe la mayor parte del comportamiento y la actividad intelectual que tiene el hombre (aunque haya algunos que actúan, como si no lo tuvieran), con él, se hace el dialogo más rico que pueda tener  el hombre, porque en él hay resoluciones puras, que no se ven afectadas por la opinión de la gente, y están más cerca de aquello que los antiguos llamaban Gnosis, eso que era el conocimiento universal o la razón más pura. Ese acercamiento es la actividad más pura que puede hacer el hombre ya que lo acerca con su “yo” más interno, aquel que no tiene prejuicios, estigmas, ni servilismos; aquel último vestigio de los primeros padres, que se acercaban a la naturaleza sin vacilación y a aquel fuego ancestral celeste (las estrellas) que inspiraban y alimentaban el raciocinio humano, para confabular las más grandes sagas y poemas épicos que haya conocido la humanidad.
Aquel fuego ancestral que el hombre observo en el cielo fue capturado por el hombre, para el hombre, aquel fuego se transformó en ingenio y sagacidad, y también en aquel juez interno que no conoce límites, en su juicio certero contra el pensamiento del hombre. Aunque también, ese fuego se expresa hacia afuera de la conciencia, no solo se queda ahí, cuando sale igualmente es fructífero, porque combate contra los dogmatismos y opiniones reinantes en el mundo, aquellos que sin vacilación han expresado ese fuego, han provocado grandes convulsiones benignas a lo largo de la historia, en el desarrollo de la humanidad.
Asi, la conciencia tiene dos enfoques uno interno que es el más cercano a lo sagrado, y el externo que proviene del interno y que se puede pervertir, dependiendo de la firmeza que tenga el sujeto que lo exponga. Ya que lo que se gesta en el interior de la conciencia son  los conceptos con los que el sujeto trata de explicar su mundo, y cobran materialidad al externarlos. Aunque claro cada una de estos juegos mentales, lleva sus consecuencias y sus beneficios, que trataré de indagar en otros artículos.

miércoles, 16 de enero de 2013

Dialéctica del Inquisidor


Hay una dialéctica oculta entre la sociedad que hace de chivo expiatorio en las distintas relaciones humanas (desde la economía, la política, las relaciones interpersonales, etc…) la dialéctica del acusado y  el inquisidor, resulta patente esta dialéctica en la vida cotidiana de cada individuo y sociedad con los llamados chivos expiatorios, que lejos de jugar papeles de víctimas son los verdaderos redentores de una decadencia que tiene que revertirse, de ahí que surja una dialéctica entre aquellos que se sienten ultrajados y buscan la manera de redimirse a través de una víctima, convirtiéndose sin querer en inquisidores.
Desde la antigua fiesta de las targelias donde se quemaba una escultura en la que recaían todas las culpas de la sociedad, o las quemas de brujas en la edad media a las cuales se les achacaban los males como la peste, e inclusive los modernos casos  de incriminación de inocentes bajo diferentes causas, desde la sustentación de atentados terroristas o simples motivos políticos, todos estos casos tienen algo en común; que sirven para desahogar las pasiones y frustraciones en las que se encuentran sumergidos los pueblos, siendo autor de estos frenesís de histeria y enojo común Dionisio. Por lo cual esta fuerza que mueve a la parte inquisitoria es el impulso dionisíaco.
Dionisio sin duda es el autor dado que su naturaleza es la de dar impulsos pasionales y generar frenesís y, los hombres como seres en su mayoría pasionales se mueven fácilmente bajo estos influjos; y al no tener un poco de mesura, los actos que realicen se harán bajo el halo de las pasiones y no de las razones, cosa muy errada ya que desde la antigüedad es bien sabido que seguir los influjos pasionales solo traen tristeza y desesperanza para aquellos que se guían en esta estela dionisiaca de los placeres carnales y sus pasiones más bajas alejadas de la razón.
Así el inquisidor al no saber porque sus actos le causan daño, busca un chivo expiatorio en el cual redimir sus pecados o sus culpas, ejemplos son sobrados en la historia, los revolucionarios franceses le echaron la culpa de todos sus males y los de Francia a todo aquel que hablara mal de la revolución y a toda la nobleza francesa, matando inclusive a sus propios líderes, pareciera ser que se movían más por pasiones enceguecidas por el espectro de la revolución que por las razones que generaron su lucha; Nerón tras el incendio de Roma (que presumen algunos historiadores fue provocado por el mismo) para evitar que el pueblo se revelara por los excesivos impuestos y los bacanales que organizaba el emperador, acuso a los judíos y a los cristianos de los males del imperio y los empezó a perseguir; en la edad media en su deseo afanoso de cumplir  con las leyes de dios los sacerdotes persiguieron a muchos inocentes que tacharon de herejes y hechiceros, desvirtuando el mensaje de amor de la iglesia en pos de seguir una vocación deformada por lo que sus pasiones les indicaban; pero, no hay que ir tan lejos, además de los múltiples ejemplos de la historia en las relaciones interpersonales se ven esta dialéctica presente, desde aquellos amigos que se enojan sin causas aparentes, o aquellos novios que tienen celos de otras personas, todos tienen una característica singular que esta tras ellos, que es la ira.
Sin duda la ira está detrás de todo inquisidor, no se busca un castigo o un culpable sin que se tenga un sentimiento de enojo o enfado hacia esa persona un rencor oculto que alimente la savia de la venganza, el inquisidor en la mayoría de los casos va a arrepentirse cuando llegue a advertir las posibles consecuencias de lo que sus actos provoquen, en cambio hay otro tipo de inquisidores que advierten las consecuencias, y sin embargo no se arrepientes de sus actos y llevan a cabo su venganza, estos son los más peligrosos de los que se pueda hablar.
Aunque el ser humano es más raro todavía, porque llega a buscar como chivo expiatorio a las pasiones mismas que generaron su ruina, extraño ser resultamos ser, cuando no nos damos cuenta que el germen de la destrucción lo tenemos por antonomasia cuando se es patente los impulsos dionisiacos.