Trato de seguir el método cartesiano, limpio la mente,
intento quitarme los prejuicios, olvido lo previo, para generar nuevas
estructuras; pero, algo sigue presente, algo que la interioridad misma no puede
omitir, algo que me es necesario para poder hacer el proceso ya mencionado. Esa
cosa, eso que quizá sea un objeto, es el YO; permanece dentro como mera suposición
de que soy algo, aunque también está fuera de mí, como proceso de identificación
con el mundo.
Esta doble dualidad hace que me sienta extraño, al no poder
realizar una duda metódica cartesiana; ¿está mal esta dualidad? Yo creo que no,
al estar dentro de mí esté YO, me da una identidad propia, forma parte de mi
imaginario y, me da el poder para expresar
frases como: YO soy, YO vivo, YO siento; Afirmo así que mi existencia no solamente es racional, las
sensaciones juegan un rol importante, vivo de sensaciones, que a su vez me
traen experiencia; la primera forma en que me acerque al mundo fue observando,
tocando, probando y oliendo. No puedo
negar este pasado, por más filósofo y amante de la lógica que pueda ser, el
mundo no llego a mí por meras intelecciones, llego por medio de los sentidos,
que como indica su nombre sintieron todo a mí alrededor, gozando y sufriendo.
Siendo así que si el YO interno fue develando el mundo, y fue conociéndolo, no fue asimismo que empecé
a tener conciencia de estas nuevas experiencias, más que empezando a tener
noción de que había algo que me diferenciaba del árbol que daba sus
frutos, del triciclo que usaba, de las aves y su canto, del perro y de los demás
niños; esa esencia que me hacía singular en la totalidad de mi comunidad, no es
más que la exteriorización del primer YO con el que conocí el mundo. Pero, este
YO de afuera, solo se hizo cognoscible cuando tome conciencia de que había un
YO y había OTRO, este proceso no es más que mi autoconciencia. Y llegado a este punto, ¿Quién me asegura que
tengo dos YO?
( Si alguien quiere saber de qué coño estoy hablando vea
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