martes, 1 de julio de 2014

el Piojo Herrera y la catarsis nacional

Cuando los antiguos griegos iban al teatro, no solamente se sentaban a observar la dichosa obra que les era representada, iban a presenciar un acto que ellos mismos pudieran padecer, ya sea para bien o para mal, ha dicho acto de ir al teatro le llamaban catarsis, que quiere decir purificación emocional, corporal, mental y espiritual. Entonces ir a una obra de teatro era ver la recompensa o el castigo que recibía el personaje y sentirse aliviado porque dicho castigo no le pertenecía a uno. Aunque no por eso se estaba seguro de no recibirlo si no se controlaban las pasiones que podían orillar a uno a cometer actos contrarios a la opinión pública.
Aunque en nuestro tiempo pasa algo curioso, ya no es el teatro donde lavamos las culpas que pudiera sentir nuestro espíritu, sino es el futbol, si, ese deporte en donde 22 jugadores se pasean de un lado a otro con un balón, siendo su única intención meter dicho esférico en la portería contraria. No diré aquí porque es malo o bueno, que de eso ya se ha escrito mucho y falsamente, sino diré la función que le hemos dado a este deporte, ya que así como los griegos iban al teatro, nosotros prendemos las televisiones cuando juega el equipo nacional y paralizamos toda actividad con tal de ver esos 90 minutos en donde pueden surgir tantas emociones como arenas en el mar.
Pero no solo es el hecho de prender la televisión cuando juega nuestro glorioso equipo nacional, sino que su director técnico el llamado piojo herrera, ha hecho que toda una nación se paralice de verdad, ya que ha hecho de lo que se creía una selección mediocre sin espíritu de cuerpo un equipo formidable, que si bien no llego a cuartos de final, si ejerció un buen desempeño. Ese señor cuyo mayor logro según los medios son sus formas de celebrar, logro que durante 4 partidos el mexicano se olvidara de la situación de su país, entre los gritos de viva México, eeeeee puto,  culero y el canto de cielito lindo, se fueron diluyendo gota a gota el malestar en la economía, el desempleo, los bajos salarios, la delincuencia, la inseguridad. Porque no es que solamente por apoyar a la selección purifiquemos el espíritu, entre los gritos contra el árbitro, el equipo contrario, y contra nuestros propios jugadores que no entienden las intrincadas jugadas mentales que hacemos, sacábamos las frustraciones almacenadas de 4 años.

Considero importante que el piojo se convierta en un mártir que  con su derrota ante Holanda, tendrá la culpa de todos los males patrios, y no porqué él sea el culpable, sino que simplemente al no poder llevar nuestros sueños mas allá del quinto cuarto partido, y cortar la magia y la esperanza, se verá relegado al lugar de los prometeos aztecas que se les juzga por males que nunca cometieron a la nación.

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