El
ser humano no solamente es cuerpo y acciones, otros factores lo confrontan,
como los sentimientos, las pasiones, y los estímulos: pero, ninguno de ellos ejerce un papel tan significativo como
la conciencia, ella, (si bien no se sabe dónde se encuentra) es indudable que
existe una especie de voz interna, juez o verdugo interno que arremete contra
el hombre en las acciones y pensamientos que tiene.
Este
juez, o verdugo, más conocido como conciencia se le debe la mayor parte del comportamiento
y la actividad intelectual que tiene el hombre (aunque haya algunos que actúan,
como si no lo tuvieran), con él, se hace el dialogo más rico que pueda
tener el hombre, porque en él hay
resoluciones puras, que no se ven afectadas por la opinión de la gente, y están
más cerca de aquello que los antiguos llamaban Gnosis, eso que era el
conocimiento universal o la razón más pura. Ese acercamiento es la actividad más
pura que puede hacer el hombre ya que lo acerca con su “yo” más interno, aquel
que no tiene prejuicios, estigmas, ni servilismos; aquel último vestigio de los
primeros padres, que se acercaban a la naturaleza sin vacilación y a aquel
fuego ancestral celeste (las estrellas) que inspiraban y alimentaban el
raciocinio humano, para confabular las más grandes sagas y poemas épicos que
haya conocido la humanidad.
Aquel
fuego ancestral que el hombre observo en el cielo fue capturado por el hombre,
para el hombre, aquel fuego se transformó en ingenio y sagacidad, y también en
aquel juez interno que no conoce límites, en su juicio certero contra el
pensamiento del hombre. Aunque también, ese fuego se expresa hacia afuera de la
conciencia, no solo se queda ahí, cuando sale igualmente es fructífero, porque
combate contra los dogmatismos y opiniones reinantes en el mundo, aquellos que
sin vacilación han expresado ese fuego, han provocado grandes convulsiones
benignas a lo largo de la historia, en el desarrollo de la humanidad.
Asi,
la conciencia tiene dos enfoques uno interno que es el más cercano a lo
sagrado, y el externo que proviene del interno y que se puede pervertir,
dependiendo de la firmeza que tenga el sujeto que lo exponga. Ya que lo que se
gesta en el interior de la conciencia son
los conceptos con los que el sujeto trata de explicar su mundo, y cobran
materialidad al externarlos. Aunque claro cada una de estos juegos mentales,
lleva sus consecuencias y sus beneficios, que trataré de indagar en otros artículos.
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