jueves, 21 de marzo de 2013

la Conciencia



El ser humano no solamente es cuerpo y acciones, otros factores lo confrontan, como los sentimientos, las pasiones, y los estímulos: pero, ninguno de  ellos ejerce un papel tan significativo como la conciencia, ella, (si bien no se sabe dónde se encuentra) es indudable que existe una especie de voz interna, juez o verdugo interno que arremete contra el hombre en las acciones y pensamientos que tiene.
Este juez, o verdugo, más conocido como conciencia se le debe la mayor parte del comportamiento y la actividad intelectual que tiene el hombre (aunque haya algunos que actúan, como si no lo tuvieran), con él, se hace el dialogo más rico que pueda tener  el hombre, porque en él hay resoluciones puras, que no se ven afectadas por la opinión de la gente, y están más cerca de aquello que los antiguos llamaban Gnosis, eso que era el conocimiento universal o la razón más pura. Ese acercamiento es la actividad más pura que puede hacer el hombre ya que lo acerca con su “yo” más interno, aquel que no tiene prejuicios, estigmas, ni servilismos; aquel último vestigio de los primeros padres, que se acercaban a la naturaleza sin vacilación y a aquel fuego ancestral celeste (las estrellas) que inspiraban y alimentaban el raciocinio humano, para confabular las más grandes sagas y poemas épicos que haya conocido la humanidad.
Aquel fuego ancestral que el hombre observo en el cielo fue capturado por el hombre, para el hombre, aquel fuego se transformó en ingenio y sagacidad, y también en aquel juez interno que no conoce límites, en su juicio certero contra el pensamiento del hombre. Aunque también, ese fuego se expresa hacia afuera de la conciencia, no solo se queda ahí, cuando sale igualmente es fructífero, porque combate contra los dogmatismos y opiniones reinantes en el mundo, aquellos que sin vacilación han expresado ese fuego, han provocado grandes convulsiones benignas a lo largo de la historia, en el desarrollo de la humanidad.
Asi, la conciencia tiene dos enfoques uno interno que es el más cercano a lo sagrado, y el externo que proviene del interno y que se puede pervertir, dependiendo de la firmeza que tenga el sujeto que lo exponga. Ya que lo que se gesta en el interior de la conciencia son  los conceptos con los que el sujeto trata de explicar su mundo, y cobran materialidad al externarlos. Aunque claro cada una de estos juegos mentales, lleva sus consecuencias y sus beneficios, que trataré de indagar en otros artículos.

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